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La presión migratoria en la UE supera los niveles prepandemia

La agencia europea de protección de fronteras Frontex publicó ayer un informe en el que revela que las cifras de llegadas de emigrantes sin documentación han recuperado las cifras previas a la pandemia de Covid-19, que había interrumpido bruscamente la movilidad en todo el planeta. La constatación de que los movimientos migratorios han recuperado la intensidad coincide con un periodo de críticas cada vez más intensas hacia Frontex, a la que se acusa de rechazar en la frontera a miles de personas sin ofrecerles la posibilidad de tramitar una solicitud de asilo, lo que teóricamente sería contrario a la legalidad europea.

Frontex actúa en estos momentos sobre todo en el Mediterráneo Oriental, en la compleja frontera marítima de Grecia adonde llegan miles de candidatos a la inmigración clandestina a través de Turquía.

Según los datos de Frontex, la mayoría de los inmigrantes interceptados y devueltos proceden de Siria, donde la guerra civil no termina del todo, aunque la mayoría de ellos ya no utilizan el camino que pasa por Grecia sino que lo hacen a través de los Balcanes, que se ha convertido en la ruta más transitada para entrar clandestinamente en territorio europeo.

Según el informe de la agencia, la cantidad de personas que han entrado irregularmente en la UE el año que acaba de terminar «se cifra justo por debajo de 200.000», lo que representa que se han «superado los niveles anteriores a la pandemia». La cifra del informe de Frontex es la más alta desde 2017 y un 57% más que en 2020, un periodo en el que las restricciones impuestas en todo el mundo, incluyendo los países de origen, por la pandemia redujeron drásticamente la llegada de migrantes. Respecto a 2019, la cifra de 2021 representa un aumento del 36%.

Según los expertos de la agencia las cifras «sugieren que hay otros factores adicionales al levantamiento de restricciones a la movilidad mundial» para explicar «este aumento de la presión migratoria» en la Unión Europea como puede ser la situación económica en muchos países africanos o la llegada de la dictadura talibán en poder el Afganistán.

Frontex, en el punto de mira

La principal novedad operativa es la aparición de un inesperado flujo migratorio a través de Bielorrusia y que Frontex califica como un «ataque híbrido» contra la UE, basado en un plan para atraer por vía aérea a personas originarias de Irak con la promesa de que podrían cruzar fácilmente la frontera polaca. Se trata además de un fenómeno políticamente muy complicado para la agencia, que tiene su sede en Varsovia, la capital del país más afectado por este fenómeno, pero cuyo Gobierno vive un pulso político con las instituciones europeas y ha rechazado toda ayuda de esta organización. El Gobierno nacionalista polaco ha preferido desplegar al ejército. A través de la frontera con Bielorrusia Frontex ha contado apenas 8.000 personas, pero eso representa un aumento colosal de más del mil por cien.

Aunque la principal ruta usada por los migrantes sigue siendo la zona central del Mediterráneo, una región por la cual llegaron 65.362 personas en situación irregular, es decir casi un tercio del total, con un aumento del 83%, la ruta de los Balcanes ha aumentado espectacularmente y según Frontex sus agentes han detectado más de 60.000 entradas ilegales, un 125% más que el año anterior. Entre el Mediterráneo Central y los Balcanes suman prácticamente dos tercios de las llegadas. La ruta balcánica aparece como la más atractiva en los últimos tiempos porque permite empezar desde países que no piden visado como Serbia y seguir intentándolo una y otra vez hasta que logran entrar en Croacia. La inmensa mayoría de los migrantes irregulares fueron sirios, seguidos por tunecinos, marroquíes, argelinos y afganos.

Por lo que respecta a España, la presión migratoria en Canarias o en el Estrecho se ha mantenido en las cifras de años anteriores, con una suma de alrededor de 40.000 llegadas.

El modo de proceder de Frontex, sobre todo en el Egeo y en el Mediterráneo, está siendo muy criticado. En el Parlamento Europeo se ha abierto una investigación y tres organizaciones no gubernamentales han presentado una querella ante el Tribunal de Justicia de la UE en nombre de solicitantes de asilo que según la denuncia habrían sido «agredidos, trasladados a la fuerza de nuevo al mar, expulsados colectivamente y finalmente abandonados en balsas sin medios de navegación, comida o agua». En diversos medios se ha pedido la dimisón del responsable ejecutivo de Frontex, el francés Fabrice Leggeri. El ministro del Interior de Turquía, Süleyman Soylu, declaró la semana pasada que Frontex «es la institución más sucia del mundo» y en Suiza se ha puesto en marcha una campaña para anular la contribución del país a la agencia.

Tomado de ABC